miércoles, 23 de octubre de 2013

Matias, el descuido que termino en tragedia.

Fue apenas un momento mientras comían en el centro comercial, cuando advirtieron que Matías ya no estaba jugando alrededor de su mesa; y se separaron para buscarlo al mismo tiempo que llamaban a la policía y a los vigiladores del local. Sólo una mujer dijo haber visto un niño con esa vestimenta, aunque estaba segura que el color de su pelo no era el que describían sus padres.En la comisaría solo fue de ellos la desesperación, el oficial que los atendió dijo que habría que esperar más horas antes de formalizar la denuncia, para luego irse amparado en el fin de su turno de guardia. En el baño del centro comercial, se encontró un envase vacío de tintura de cabello, pero la prueba nunca llegó al juzgado. Es normal que los chicos se pierdan en estos lugares, dijo un empleado sin levantar la vista del teclado. Debieron estar más atentos; esto lo vemos a diario y después de su descuido se buscan culpables; se fabulan conspiraciones para robar niños y tantas cosas más. Juan se levantó bruscamente de la silla en un intento por tomar al hombre por la solapa, pero su mujer lo tomó del brazo y lo sacó del lugar. Lloraron más de una hora en el bar de la esquina de tribunales, sin saber qué hacer ni a quién más recurrir. Se imprimieron volantes con su foto, que fueron pegadas en los alrededores. Cada llamada al celular de ambos, reabría una esperanza para clausurarla después en cada dato inválido. Todos se deaían lo misoo: un niño no puede desaparecer así simplemente. Un llamado alertó sobre el cruce sospechoso de la frontera formoseña de un niño profundamente dormido en brazos de una pareja que no tenía con él, el menor parecido físico. La pista de Matías se perdió para siempre del otro lado de la frontera, cxuriosamente cerca de una clínica que -según una denuncia-, realizaba clandestinamente ablaciones de órganos. Matías nunca apareció. Un laberinto de complicidades perdió la causa en el país vecino. El dolor y las mutuas acusaciones llevaron a sus padres a la separación… ¿Un niño puede desaparecer así simplemente?

La trata se cobro otra víctima, la triste historia de Juanchi.

El se ponía muy mal cuando Juanchi volvía con menos plata de la esperada, le pegaba ante la mirada impotente de su madre que siempre le tenía miedo. Un día decidió que era mejor quedarse para siempre en la ranchada de Conti, como le decían todos los chicos a la vieja estación. Aprendió a fumar a los nueve; y a tomar; y ganarse las monedas abriendo las puertas de los taxis, a los once. También a tratar con la policía y gambetear la entrada a los institutos. Su desarrollado instinto de sobreviviente, lo hacía vivir en un estado de alerta permanente, sus ojos vivaces y movedizos llevaban cuenta de cada movimiento extraño en la estación. El hombre de unos cincuenta años, siempre tenía cigarrillos para convidar y sabía hablar de lo que a los chicos les gustaba. Conocía los códigos de la calle y hasta el más mínimo detalle sobre las bandas de música que los atraían especialmente. No tardaron en hacerse amigos. A pesar de la diferencia de edad, Juanchi sentía que era alguien en quien podía confiar. Varias veces lo invitó a comer pizza y flan en su casa, y después le daba plata para volver, acompañándolo hasta la parada del colectivo. El Colo, uno más grande que vivía hacía mucho en la ranchada, le dijo que un chico que andaba siempre con el hombre aquél, había desaparecido de la estación. Juanchi se enojó un montón y quiso pelearse con él, a pesar de que era mucho más alto. No tardó en contarle a su amigo que el Colo había estado “boqueando contra él”, que “se había puesto la gorra”…-¿Y vos que pensás?-, le dijo el hombre…-que sé yo, nada, para mí sos bueno-, dijo Juanchi y siguió comiendo. Después llegaron unos amigos de él, que tenían auto y cuando terminó el postre, se ofrecieron a llevarlo a Constitución. Juanchi nunca llegó a la ranchada. En un departamento del centro entre luces fuertes y cámaras terminaron sus días de niño. Todo lo hicieron los dos hombres; mientras un tercero grababa en video cada aberrante detalle de lo que pasaba. Varios días después, el Colo fue hasta la casa donde Juanchi le había contado que vivía. La madre de Juanchi le dijo que no le contara nada, que no quería problemas, que él de ahí se había ido hacía mucho. Detrás de la mujer apareció un hombre tambaleante y le dijo: desaparecé pibe, acá no vengas más. El Colo bajó la cabeza y se fue tratando de adivinar la salida por los pasillos de la villa en penumbras. Con la policía no hablaría, ¿para qué? ¿Quién se preocuparía por un chico de la ranchada?

Trata de personas en Argentina.

La trata de personas en Argentina es el comercio ilegal de personas con propósitos de esclavitud reproductiva, explotación sexual, trabajos forzados, retirada de órganos, o cualquier forma moderna de esclavitud. Es un delito internacional de lesa humanidad y viola los derechos humanos. Y es considerado una forma moderna de esclavitud.A nivel mundial está ubicado tercero en un siniestro ranking de delitos luego del tráfico de armas y el de drogas. Se estima que en el mundo existen 21 millones de personas esclavizadas por la trata y que el negocio mueve 32.000 millones de dólares en todo el mundo.

¿Que es lo que buscamos?

El Blogspot Dando Conciencia tiene como única meta el informar a sus lectores acerca de los diversos casos de la trata de personas (tanto esclavitud como trata de blancas, etc)para poder así, lograr que los que lo lean estén informados acerca de este fenómeno el cual cada año se cobra mas y mas victimas, nuestra idea es poder hacer conciencia para intentar uno por uno de a poco que esto no vuelva a suceder.